Si quieres trabajar la envidia, tanto si eres víctima de envidias como si no puedes trascenderla, te puedo ayudar.
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María Jesús Marín
Coach de Empoderamiento

Sesión para sanar la ENVIDIA

La envidia roba tu tiempo y energía
La envidia divide tu atención
La envidia descarta tu singularidad
La envidia te separa de tu corazón
La envidia agota tu creatividad
La envidia te niega el derecho a cumplir los deseos de tu alma
La envidia aprisiona tu pasión
La envidia te separa de la alegría y la gracia
La envidia te hace olvidar quién eres realmente
La envidia te aleja de tu esencia
La envidia te entierra en la oscuridad más profunda
La envidia te lleva a la guerra, transformándote en un sangriento guerrero
La envidia te impide apreciar la belleza del mundo
La envidia te prohíbe experimentar dicha
La envidia habla el lenguaje de la destrucción y la desolación
La envidia te hace daño
La envidia fomenta el odio
La envidia envenena tu mente y corazón
La envidia habla el lenguaje de la manipulación.
La envidia nunca duerme, nunca se detiene
La envidia se alimenta de tus sentimientos de insuficiencia
La envidia fomenta sentimientos de resentimiento, dolor, tristeza
La envidia tiene la capacidad de cazarte y torturarte
La envidia te atormentará
La envidia te hará ver lo que no está ahí
La envidia te llevará a la ira
La envidia te desterrará del mundo del amor
La envidia absorberá tu fuerza vital
La envidia te dirá medias verdades y mentiras
La envidia te llevará al borde de la locura
La envidia se convertirá en tu maestro y tú serás su esclavo
La envidia te hará ver al otro como la fuente de tu infelicidad
Finalmente, si no encuentras el poder para trascenderlo, la envidia te destruirá
La envidia surge cuando nuestras creencias están arraigadas en la escasez. 
La envidia vive en un mundo lleno de limitaciones y restricciones, la envidia cree que si alguien tiene algo (éxito, amor, trabajo, dinero, etc.) ella no lo puedo tener, la envidia quiere arrebatar al otro lo que tiene para así poder apropiarse de ello. La envidia es competitiva, manipuladora, separatista. La envidia te encarcela en la presión de la pobreza física, emocional, mental y espiritual.
Para realmente transcender la envidia debemos aprender a ver el mundo con fluidez. Un mundo abundante, lleno de oportunidades y posibilidades. Un mundo donde hay más que suficiente para todos.
Para realmente transcender la envidia debemos aprender a ver el mundo con fluidez. Un mundo abundante, lleno de oportunidades y posibilidades. Un mundo donde hay más que suficiente para todos.
Para integrar el lado más oscuro de la envidia debemos equilibrar el DAR y el RECIBIR, de esta manera nuestro corazón se abre a la vida y así podemos reclamar nuestro derecho a una vida abundante, llena de amor hacia nosotros mismos y empatizando con los demás. Abundancia no significa tener más o ser más. Abundancia es fluir con libertad expandiendo nuestra consciencia.
La comparación fomenta la envidia.
Cuando nos han comparado con alguien, con alguien ‘mejor’ , aprendemos que no somos suficientes, que hay algo en nosotros que falla, que no es bueno. Las comparaciones afectan nuestra autoestima, nuestra visión objetiva de quienes somos. La envidia nos hace ver “lo bueno” en el otro acentuando “lo malo” en nosotros.
Cada vez que sentimos envidia y no sabemos cómo gestionarla de una manera productiva, nos recuerda lo mediocres que somos, la falta de talento que tenemos, lo tontos y feos que somos, lo pobres, etc.
cuando tenemos una autoestima sana no sentimos envidia, sentimos admiración. Podemos reconocer el éxito en el otro sin que eso haga sombra a nuestro propio éxito.
Cuando sabemos aceptar nuestras virtudes y defectos y reconocemos que cada persona tiene virtudes y defectos nos liberamos de vivir en la envidia.
Cuando tenemos una visión sana de quienes somos y de las distintas etapas de la vida, entendemos y fluimos con los ritmos de creación y destrucción. La época de sembrar semillas, la época de espera, la época de recoger el fruto y la época de descanso. Reconocemos estos ritmos en nosotros y en los demás, sabemos que nuestro momento de recoger los frutos de nuestro esfuerzo llegará.
La envidia nos invita a vivir la vida de afuera a dentro . El amor propio nos invita a vivir la vida de dentro a fuera.
¿Qué sucede cuando proyectamos nuestra envidia hacia otra persona? 
Debemos tener en cuenta que nuestros pensamientos y emociones envían poderosas explosiones de energía a nuestro entorno y / o a otra persona.
¿Puede alguien verse afectado física, emocional, mental y espiritualmente por alguien que los envidia?
¡La respuesta es sí!
¿Cómo puede pasar esto? ¿Cómo puedo evitar que esto suceda?
Somos energía y la energía vibra. Existe una ley universal que establece que "lo similar atrae a lo similar" y "los opuestos se atraen"
La envidia puede dañar a alguien con baja autoestima.
¿Puede alguien verse afectado física, emocional, mental y espiritualmente por alguien que los envidia?
¡La respuesta es sí!
¿Cómo puede pasar esto? ¿Cómo puedo evitar que esto suceda?
Somos energía y la energía vibra. Existe una ley universal que establece que "lo similar atrae a lo similar" y "los opuestos se atraen"
La envidia puede dañar a alguien con baja autoestima.
Alguien que ha sido víctima de la envidia podría haberse culpado a sí mismo y haber decidido, consciente o inconscientemente, apagar su luz. Pueden creer erróneamente que si no brillan en todo su potencial, evitarán que la envidia los note. Estas víctimas han aprendido a vivir sus vidas demasiado pequeñas, demasiado insignificantes, reprimiendo sus talentos detrás de un muro de protección que los aísla del mundo del amor, el flujo y la abundancia.
La protección siempre implica ataque. Nuestra protección puede nacer del miedo si experimentamos falta de libertad, tristeza, aislamiento, etc. o nuestra protección puede nacer en el amor cuando nos damos permiso a ser libres, cuando magnetizamos nuestro campo de energía con límites saludables anclados en la autoestima. 
4 estados del ser que curan la envidia.
- Gratitud. Cuando practicamos la gratitud por lo que tenemos, lo que hacemos y por lo que somos, disolvemos la envidia.
- Amor. Trabajamos en nuestro crecimiento personal. Invertimos tiempo y energía en mirar nuestra sombra para poder trascenderla.
- Alegría. Aprendemos a celebrar todo lo que somos para poder celebrar todo lo que otra persona es.
- Unidad. Nos conectamos con nuestra dimensión espiritual donde sabemos que cuando alguien brilla y tiene éxito, todos lo hacemos, porque estamos todos juntos en esto.

¿Cuál es la lección espiritual de la envidia?
La envidia nos recuerda que nos hemos abandonado.
Alguien poseído por la envidia no recibió el reconocimiento que merecía. Fueron compararon con alguien "mejor".
La envidia indica que la persona no fue vista, escuchada y valorada de la manera en que lo necesitaban. Debido a esto, aprendieron que no eran lo suficientemente buenos.
La envidia empuja a mirar hacia afuera porque es demasiado doloroso mirar hacia adentro. La envidia nos permite reconocer que nuestra baja autoestima y la falta de amor propio se fijan en los logros, talentos o posesiones de otra persona como una forma de despojarlos de ella para que podamos ser completos de alguna manera. Cuando nos damos cuenta de esto, entendemos que la única forma de sentirnos dignos es mirar y valorar quiénes somos.
La envidia puede convertirse en un arma psíquica que tiene la capacidad de invadir la energía de otra persona y bloquearla. La víctima puede sentir este ataque psíquico a todos los niveles, física, emocional, mental y espiritual. Para que este ataque influya en alguien, la víctima debe tener una herida similar en el sentido de que tiene baja autoestima y falta de amor propio. La víctima podría culparse a sí misma y, consciente o inconscientemente, decidir atenuar su luz como una forma de protegerse, pero de hecho esto los hace más propensos a ser influenciados por la envidia. La única forma de no ser influenciado por la envidia es darnos permiso para ser todo lo que somos. Sanar nuestras heridas. Reclamar nuestro derecho innato para expresar nuestros talentos y dones en toda su gloria.
La envidia puede convertirse en nuestro mejor maestro.
La envidia puede convertirse en nuestro puente hacia la integridad.