A menudo escucho a la gente decir "Haré cualquier cosa para mantener la PAZ" y de alguna manera la energía detrás de esta declaración a veces me resulta inquietante. A menudo, cuando escucho esta declaración, lo que escucho es "Haré cualquier cosa para evitar la confrontación". En mi opinión, hay una gran diferencia entre crear PAZ y evitar la confrontación.

Cuando evitamos algo, proviene de un lugar de miedo dentro de nosotros mismos. Cuando ponemos energía en evitar cosas, nos estamos escondiendo y / o huyendo de nuestra verdad. Nos abandonamos.

Son muchas las razones por las que hemos aprendido a abandonarnos, a veces es una respuesta automática a cualquier cosa que nos pueda resultar incómoda.

Puede ser que nunca nos hayan dado la oportunidad de expresar nuestra verdad, puede ser que nunca nos hayamos sentido realmente vistos y escuchados y, como mecanismo de defensa, hemos aprendido a cayarnos.

Cada vez que nos abandonamos nos alejamos más de nuestro valor e integridad.

Siento que la integridad es un elemento clave para crear una paz real. Para estar en un estado de integridad, debemos ser honestos con nosotros mismos y elevarnos por encima de la herida interior que nos divide. La integridad exige que estemos alineados y conscientes de nuestras heridas, pensamientos y sentimientos.

Cuando estamos conectados con nuestra verdadera voz (es más fácil decirlo que hacerlo) se crea la justicia. Solo cuando estemos conectados a esa voz y hayamos pasado por el proceso de clasificación para eliminar cualquier voz interiorizada del exterior, podremos traer la paz.

Muchos de nosotros hemos sido criados bajo la creencia de que si realmente reivindicamos nuestra individualidad y nuestro derecho a ser quienes somos, sin censura, estamos siendo egoístas. Me parece egoísta cuando el grupo le pide al individuo que se abandone para agradar y encajar en el grupo. En última instancia, creo que el grupo prosperará cuando permita que todos sean quienes son.

Ponemos a las personas en cajas para que podamos relacionarnos con ellas. Los ponemos en "cajas de gente que nos gusta y entendemos" y en "cajas de gente que no nos gusta y que no podemos entender". El problema con esto es que para tener gente en cajas también nos colocamos en una. Eso disminuye nuestra libertad y nos desconectamos de nuestro verdadero yo. Perdemos de vista quiénes somos y quiénes son ellos.

Siento que todos tenemos responsabilidad hacia los demás. Para crear la paz dentro de nosotros mismos, en nuestras comunidades, en el mundo, debemos velar por nuestro bienestar. Debemos trabajar en nuestra propia sanación.
Cuando alguien nos regala su amor, percepción, voz, sentimientos y pensamientos, está ofreciendo la parte más íntima de sí mismo. Nos están dejando verlos de manera privilegiada. Cuando alguien se hace ver, corre el riesgo de que lo lastimemos. Se colocan en la posición de ser rechazados y traicionados. Cuando alguien nos deja ver su verdadera naturaleza, nos está dando la llave que abre la puerta a su corazón. Cuando alguien se nos muestra así, debemos creer en su potencial y debemos apoyar sus sueños. Puede que no entendamos o no estemos de acuerdo con su visión, pero la paz cree en lo que es importante para la otra persona.

La paz nunca se crea a través de la separación y la división. La paz se logra aceptando y permitiendo la individualidad. La individualidad consciente es lo que une al grupo.

Todos somos portadores de la llama de la paz. La paz comienza en el interior. Tu libertad está directamente relacionada con las decisiones que tomas. Elige tu voz interior. Elige lo que es auténtico para ti. Elige el amor. Elige la unidad. ¡Eligete!