Cuando estamos en una relación abusiva, al principio puede ser difícil identificar lo que está sucediendo. Podemos acostumbrarnos tanto al abuso que aprendemos a normalizarlo y a vivir con él.

No todas las formas de abuso son iguales o tienen el mismo aspecto. Hay una escala que va desde el daño que potencialmente puede romper el alma de alguien hasta un impacto menos dañino. Pero dondequiera que encontremos abuso en la escala, el abuso es abuso.

Cualquier forma de abuso tiene como objetivo, intencionalmente o no, desempoderar al individuo. Esto crea una profunda sensación de miedo donde, para sentirse segura, la víctima debe comportarse de una manera que no es auténtica y libre.

Hay diferentes tipos de abuso, por ejemplo, verbal, sexual, físico, financiero, discriminación y abuso psicológico, por nombrar algunos.

Me gustaría hablar de este último. El abuso psicológico puede ser difícil de reconocer. Un hábil abusador psicológico podría ser el lobo con piel de oveja. Parece que tienen tu mejor interés en el corazón, pero siempre te llevan hacia donde quieren que vayas. De alguna manera, su superpoder es meterse en tu cabeza para que dejes de escuchar tu voz interior e intuición.

La intimidación es el arma elegida por los abusadores psicológicos. Esto puede ser agresivo (gritar, privarte de tus actividades normales, no permitirte tener contacto con tu red de apoyo, etc.). O puede ser más sutil (como hacerte sentir responsable del bienestar de otra persona, jugar contigo la carta de la culpa, una forma de chantaje emocional). Una vez que te han manipulado para que creas que eres responsable de algo, que si no actúas de cierta manera "te pasan cosas malas a ti o a los demás", ese es el momento en que te has perdido por completo de vista y lo que es realmente importante para ti.
No todos los abusadores psicológicos son personas oscuras y retorcidas. A veces, las personas bien intencionadas pueden discriminar, humillar y chantajear emocionalmente a otros porque sienten que son los poseedores de la verdad y la brújula moral. Cuando creemos firmemente en lo que está bien y lo que está mal, podemos caer en la trampa de repudiar cualquier cosa o persona que no piense de la misma manera que nosotros. Solo tenemos que mirar hacia atrás en la historia y ver cómo diferentes grupos de personas han sido juzgados, discriminados e incluso asesinados por tener una creencia o forma de vida diferente. La historia ha demostrado una y otra vez que cualquier forma de discriminación no está alineada con nuestra verdadera naturaleza. De alguna manera, esta es una lección que, como humanidad, no hemos aprendido a volar. Tengo la esperanza de que llegue un día en el que la sed de control y manipulación se convierta en aceptación, libertad y paz.
La función principal de nuestra intuición es alertarnos cuando algo está mal. A menudo no seguimos nuestro instinto, lo descartamos por no ser un proceso lógico. Y es que nuestro instinto e intuición no es un proceso lógico, es una respuesta visceral y enérgica a la amenaza. Las banderas rojas a menudo se descartan porque hemos sido entrenados desde la infancia para seguir la lógica como la única forma de sentirnos seguros y resolver problemas. En el ámbito emocional-energético, la lógica no nos da mucho insight, al contrario, nos lleva a un estado de confusión y desconexión con nosotros mismos, por lo que buscamos respuestas fuera de nosotros mismos. Cuando hacemos esto, nos confundimos más o nos aferramos a la verdad de otra persona como si fuera nuestra.
¿Qué podemos hacer si hemos sido abusados ​​psicológicamente? ¿Cómo podemos curarnos de las cicatrices de la discriminación, la humillación y el chantaje emocional?
• Vuelve a conectarte con tu intuición y aprende a darle el poder que se merece.
• Aprende a escuchar tu voz interior y a silenciar el ruido externo.
• Trabaja en tu autoestima y crea límites saludables para que puedas sentirte seguro.
• Olvídate de la culpa malsana y de ese sentido de responsabilidad emocional que la acompaña.
• Aprende a ser valiente y a decir NO a las amenazas. Si comprometes tu integridad una vez, es muy fácil hacerlo dos, tres veces, etc. Este es el camino en el que pierdes de vista quién eres y qué es importante para ti.
• Acepta la realidad de la relación. Se necesita mucha energía para reconocer que has sido manipulado. Por lo general, podemos tener un vínculo codependiente muy fuerte con nuestro abusador. En cierto modo, podría resultarnos muy difícil aceptar que lo que nos vendieron como "amor y cuidado" era en realidad "manipulación".

Una de las lecciones más importantes que he aprendido en la vida es nunca actuar por miedo, nunca tomar grandes decisiones en mi vida solo por una reacción. He aprendido a hacer una pausa. He aprendido que cuando alguien me presiona para que haga algo, por lo general no piensa en lo que es mejor para mí, sino en lo que es mejor para ellos. Aprendí a crear un espacio para escuchar lo que me parece correcto. He aprendido a decir NO sin tener que explicarme. He aprendido a no comprometer mi verdad. He aprendido a no abandonarme.
Somos libres. Nuestra esencia es libre. En el momento en que reclamamos nuestra libertad, las cadenas invisibles de nuestro abusador desaparecen. Podríamos verlos como todopoderosos, es solo una ilusión. Recordemos que nosotros también somos poderosos. Rompamos el ciclo del abuso. Empieza por nosotros.